Posted by on 18/07/2018

 

La formación «Intended» cuando Leone formaba parte (Leone a la derecha).

Una oscura sala de microscopía o un sótano destartalado pueden ser lugares perfectos para crear conocimiento, o componer una canción. Hoy reflexionamos sobre la dualidad música-ciencia con Leone Rossetti, músico e investigador postdoctoral en el grupo Integrative cell and tissue dynamics del IBEC.

Leo es doctor en física y bajista. En su última aventura musical, formó parte de la banda de Munich «Intended», formación en la que estuvo durante 3 años y que abandonó al continuar con su carrera de investigación en Barcelona. La de Leo es una historia que parece repetirse una vez tras otra en el tiempo: desde Albert Einstein y su conocida afición por el violín, que “le ayudaba cuando pensaba en sus teorías”, pasando por el guitarrista de Queen, Brian May – también doctor en astrofísica – o el vocalista de Offspring, Bryan Keith Holland – Doctor en Biología Molecular -, son numerosos los ejemplos de científicos que también encontraron un lugar en la música. En el caso de Leo, ha sido como bajista en una banda de rock.

 

Pilar Rodríguez: Gracias por atendernos, Leo. ¿Cómo empezó tu relación con la música?

Leone Rossetti: Empecé a hacer música antes de empezar a hacer ciencia. De niño estudiaba música clásica y flauta, pero a los 16 años comencé a tocar el bajo y música rock. Cuando estaba en la escuela secundaria ya tocaba en bandas, aunque eran muy malas. Afortunadamente, youtube aún no existía.

PR: ¿Alguna vez has coincidido con otro científico en una banda?

LR: ¡Varias veces! Estuve en una banda en Milán durante 3-4 años, mientras estudiaba la carrera de física, en la que éramos 3 estudiantes de ciencias. Luego en Munich, con Intended, yo estaba haciendo el doctorado y todos los miembros de la formación eran investigadores. Éramos una “geek-band”.

PR: Supongo que a la ciencia llegaste por otro camino… ¿cómo te enganchó?

LR: Pues fue una mezcla de cosas… las ciencias siempre me divirtieron en la escuela, pero fue con los años cuando me di cuenta de su gran capacidad para ayudarnos a descifrar como funciona el mundo que nos rodea. Creo que, si eres el tipo de persona que quiere comprender las cosas que suceden a su alrededor, casi como una forma de ser o un estilo de vida, entonces la ciencia es tu disciplina.

Si quieres comprender las cosas que suceden a tu alrededor, casi como  un estilo de vida, entonces la ciencia es tu disciplina.

PR: Hablando de disciplina, ¿qué papel ocupa la disciplina en la música y en la ciencia?

LR: Un lugar muy importante, sin duda. En ambas, hay mucho trabajo invisible. Hay mucho esfuerzo diario y compromiso, tanto para llegar a hacer un descubrimiento como para crear una canción de rock. Por ejemplo, ahora estoy tomando clases de teoría musical, que tiene una enorme base matemática, y debería dedicar mucho tiempo diario a estudiar y practicar todos estos contenidos para realmente aprenderlos en detalle. ¡Igual que tuve que hacer cuando estudiaba física! También hay que ensayar mucho para aprender a tocar un instrumento, y luego mantener la práctica.

Portada del disco de «Intended», «Landscapes change»

Hay mucho esfuerzo diario y compromiso, tanto para llegar a hacer un descubrimiento científico como para crear una canción de rock.

PR: ¿Utilizas la creatividad de la misma manera para componer una línea de bajo o para construir una idea científica?

LR: Probablemente estemos hablando de lo mismo… existe esa parte de disciplina, que es esencial cuando hablamos de ciencia, pero también existe la parte de «inspiración». ¡Que es tan similar a la inspiración musical!

PR: ¿Qué es lo que te mantiene enganchado a la música y a la ciencia hoy en día?

LR: Ambas disciplinas tratan sobre la autoexpresión, ya que ambas implican la imaginación y la creatividad, sólo que a través de canales muy diferentes…
¿Lo mejor de la música? Su inmediatez. ¡puedes hacerla en cualquier momento! Se trata de sentarse al piano, o coger la guitarra, y dejarte llevar. En cambio, con la ciencia las ideas se construyen cada 3-4 años. Es solo entonces cuando obtienes tus resultados y tienes una historia que contar.
Por otra parte, la ciencia es un oficio único. Implica creatividad y trabajo duro, pero también estar rodeado de personas inteligentes e inspiradoras. Es un privilegio poder discutir a diario sobre tu proyecto de investigación, y trabajar en equipo con otras personas que, como tú, quieren entender un poco mejor cómo funcionan las cosas.

Música y ciencia tratan sobre la auto expresión, ya que ambas implican la imaginación y la creatividad, sólo que a través de canales muy diferentes.

PR: Si nacieras de nuevo, en un mundo donde nada te apartara de lo que realmente quisieras hacer, ¿qué es lo que escogerías? ¿Convertirte en un músico o de nuevo en un científico?

LR: Creo que hubiera intentado convertirme en músico profesional. Aunque si lo pienso mejor, eso me habría impedido estudiar ciencia muy probablemente…  y quizá en esas circunstancias también lamentaría no haber hecho lo contrario. ¿Por qué escoger? Prefiero ser científico y músico, o musico y científico, en un cierto equilibrio. Esa es mi elección.

 

Agradecemos a Leone Rossetti que haya compartido con nosotros su experiencia. No olvidéis seguir a la banda de la que formó parte, “Intended”, haceros con su música en cdbaby o escucharles en streaming via Spotify. Esperamos que Barcelona vea florecer sus próximos proyectos científicos y musicales.

 

Bibliografía

  1. La historia de amor de Einstein y Lina, su adorado violín. (2017) National Geographic
  2. Más que rockstars: cinco músicos que también son científicos. (2017) Tecnológico de Monterrey

 

Autora: Pilar Rodríguez Franco, divulgadora en IBEC

 

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