“Durante mi día a día yo tengo mucha interacción con gente muy brillante, eso es algo realmente estimulante”

20141217_040048Natalia Castro tiene 32 años, estudió la rama ambiental de la carrera de Biología en la Universidad de León y actualmente trabaja como mánager de laboratorio de dos grupos investigadores del  IBEC.

Carolina Llorente: ¿Cómo decidiste estudiar una carrera de ciencias?

Natalia Castro: La verdad es que desde que iba al colegio siempre me han gustado las asignaturas de ciencias, me motivaba mucho aprender cómo funcionaban las cosas y ver como esos conocimientos ayudaban a innovar y a mejorar la sociedad. Por otro lado creo que también he tenido un poco de influencia familiar puesto que mi madre es técnico de laboratorio, y tengo tíos biólogos y veterinarios. Así que las profesiones relacionadas con la ciencia no eran algo desconocido para mí.

De todos modos, creo que lo que me impulsó a escoger la carrera de biología fue tener un muy buen profesor de biología durante el bachillerato. Alguien muy motivado que te transmite su pasión es lo más inspirador para escoger la carrera.

CL: Y habiendo estudiado biología ambiental, ¿cómo has acabado trabajando en un laboratorio molecular?

NC: En tercero de biología había que escoger una rama; ambiental o molecular. Realmente me gustaban las dos pero supongo que me dejé influenciar un poco también por lo que escogieron todos mis amigos y por el ideal de poder acabar trabajando en algo que ayudara a preservar y mantener los ecosistemas.

Durante la carrera hice también un par de prácticas externas, primero estuve un verano trabajando en un zoológico y me di cuenta de la realidad laboral que envuelve la biología ambiental. Puedes tener suerte y trabajar en algo semejante al ideal que tenía yo en un inicio, pero lo más habitual es acabar en un lugar como un zoológico y no era algo que me gustara demasiado. Por otro lado, también estuve un tiempo de prácticas en un laboratorio de microbiología en el hospital de león. Ahí pude trabajar con muestras de pacientes y me di cuenta que también podía optar a este tipo de trabajo.

CL: Entonces, ¿Acabaste la carrera ya con la idea de trabajar en el ámbito molecular?

NC: No creas, al acabar la carrera me dediqué a explorar diferentes posibilidades. Como me había gustado la experiencia en el laboratorio de microbiología hice un curso de auxiliar de laboratorio de industrias alimentarias, también hice el CAP para dar clases. A la vez me surgió la posibilidad de empezar el doctorado en el instituto de medio ambiente asociado al área de ecología. Obtuve una beca para dos años y mi doctorado estaba relacionado con la calidad del agua. En relación a eso aproveché para hacer un curso también de analista de aguas industriales.

Pese a que me gustaba el trabajo, la beca no estaba muy bien remunerada cuando salió la convocatoria del Programa Junta para la Ampliación de Estudios (Programa JAE) del CSIC eché la solicitud para trabajar como técnico de laboratorio en Madrid y en Cataluña, las dos comunidades autónomas con más potencia investigadora. Eché la solicitud en 7 u 8 convocatorias y, cuando me di cuenta, estaba de las primeras en la lista de Barcelona. Lo curioso es que yo eché muchas más solicitudes en la rama ambiental que en la rama de ciencia fundamental y la que me tocó fue esta última.

Como las condiciones eran bastante mejores que las de la beca de doctorado que tenía, empecé a trabajar en un grupo de Neurociencias del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB) con un contrato de dos años. Aunque que eso suponía irme lejos de casa, sopesé las condiciones y vi que en Barcelona había mucha más investigación que en León y, consecuentemente, muchas más oportunidades laborales de futuro. Fue un reto para mí porque nunca había trabajado en un laboratorio de este tipo. Pero el grupo me acogió estupendamente y tuvieron mucha paciencia conmigo y aprendía utilizar muchas técnicas diferentes.

Pero llegó el momento en el que se me acabó el contrato y el grupo no tenía dinero para renovarme, así que empecé a buscar trabajo y esta vez sí que ya tenía en mente grupos relacionados con la biología molecular. Eché como 10 o 15 currículums diferentes pero en menos de diez días me llamaron de un grupo investigador sobre la Diabetes del centro Esther Koplowitz. Trabajé ahí como ayudante de investigación durante 3 años y ¡aprendí muchísimo! Aún recuerdo como si fuera ayer esa entrevista de trabajo porque yo no sé mucho inglés, nunca había hablado en inglés antes pero como la jefa era de Chipre me hizo toda la entrevista en inglés. Yo le expliqué como pude todas las técnicas con las que había trabajado y bueno, parece que salió bien. El caso es que además de muchas técnicas nuevas y de colaborar en dos estudios que acabaron publicados en revistas de alto impacto, trabajar ahí también me sirvió para aprender bastante inglés.

CL: ¿Y cómo llegaste a trabajar en el IBEC?

NC: Llegó un momento en el que el grupo del centro Esther Koplowiz se trasladó a Londres y me invitaron a irme con ellos, pero por cuestiones familiares no quería irme. Así que de nuevo me dediqué a buscar trabajo por Barcelona. Había una oferta para trabajar como mánager de laboratorio del grupo de integración celular y dinámica de tejidos y del grupo de mecanobiología celular y molecular del IBEC, y ya llevo aquí dos años y medio.

CL: ¿Cuál dirías que es la mejor parte de tu profesión?

NC: Durante mi día a día yo tengo mucha interacción con gente muy brillante, eso es algo realmente estimulante que te aporta muchos conocimientos nuevos. Es un trabajo muy activo en el que cada día aprendes cosas nuevas tanto a nivel profesional como personal.

Además en este puesto tengo mucha autonomía para trabajar, y eso me ha ayudado a ser más resolutiva y creativa para solucionar los pequeños problemas con los que te vas encontrando. Por eso creo que ahora soy muy organizada y tengo una estructura mental muy clara.

CL: ¿Y la peor?

NC: Pues quizá me falta una parte más experimental, tocar más, hacer más experimentos, involucrarme un poquillo más con la investigación. He pasado de estar trabajando en un entorno en el que prácticamente el 100% de mi trabajo era experimental a tener un grueso importante de gestión. Que me gusta, que hay que hacerlo pero es cierto que echo de menos trabajar un poco más con las manos.

Por otro lado, me afecta mucho a nivel personal y anímico no llegar a los objetivos marcados.

CL: ¿Qué consejo le darías a alguien que está a punto de empezar una carrera científica?

NC: Yo sobretodo le aconsejaría que se asesore, que hable con gente que haya echo ese tipo de carreras para que les cuente su experiencia personal. Creo que es importante no lanzarse a algo sin tener algún precedente (familiar, amigos, conocidos…) que te pueda explicar un poco la realidad de lo que te vas a encontrar.

Cuando escoges la carrera eres muy joven y puede que no tengas una idea muy clara de cómo va a ser eso que quieres estudiar, es útil que te hablen sobre cómo se organizaron el tiempo o qué asignaturas escogieron, cuales le gustaron más…

CL: ¿Qué haces durante tu tiempo libre?

NC: Soy muy activa así que siempre estoy haciendo cosas. Me gusta mucho bailar, hago danza africana y funcky pero también me gusta bastante ir a la montaña o hacer pilates. También aprovecho mi tiempo libre para mejorar mi inglés y, siempre que puedo, me gusta viajar.

Disfruto un montón con los viajes, ya sea por aquí por España, por Europa o bien lejos. Ahora en Noviembre me voy 9 días a Equador a visitar sobre todo la Amazonía y los Andes. ¡Estoy deseándolo!